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Europa endurece las reglas contra el ‘greenwashing’ y obliga a respaldar las afirmaciones ambientales

Las medidas derivadas de la Directiva europea 2024/825 son aplicables desde el 27 de septiembre y refuerzan la protección de los consumidores frente a mensajes ambientales genéricos, distintivos de sostenibilidad sin respaldo y compromisos ecológicos que no puedan demostrarse.

La Unión Europea ha comenzado a aplicar las nuevas medidas de protección de los consumidores frente al denominado greenwashing o ecoblanqueo, una práctica mediante la que productos o empresas pueden presentarse como más respetuosos con el medio ambiente sin contar con suficientes pruebas que respalden esas afirmaciones.

La Directiva (UE) 2024/825, conocida como EmpCo, fue aprobada en febrero de 2024 y estableció que los Estados miembros debían adoptar sus medidas de transposición antes del 27 de marzo de 2026 y aplicarlas desde el 27 de septiembre de 2026. Eur-Lex

La normativa modifica las reglas europeas sobre prácticas comerciales desleales y derechos de los consumidores con el objetivo de proporcionar mejor información para la transición ecológica y dificultar el uso comercial de mensajes ambientales engañosos.

Más control sobre etiquetas y mensajes «verdes»

Entre las prácticas que pasan a estar expresamente restringidas figura la exhibición de distintivos de sostenibilidad que no estén basados en un sistema de certificación o establecidos por una autoridad pública. Eur-Lex

Las nuevas reglas también afectan a determinadas afirmaciones ambientales genéricas y a los compromisos sobre mejoras futuras. Las empresas deberán disponer de una base que permita acreditar sus mensajes y, cuando anuncien objetivos ambientales de futuro, estos tendrán que sustentarse en compromisos y mecanismos que permitan comprobar su evolución.

El objetivo es que términos y mensajes relacionados con la sostenibilidad no puedan utilizarse como una simple herramienta publicitaria cuando no exista una justificación suficiente detrás de ellos, facilitando al mismo tiempo que los consumidores puedan diferenciar entre afirmaciones acreditadas y reclamos sin respaldo.

Desde la Asociación Profesional Española de la Producción Ecológica, Ecovalia, consideran que el cambio favorece una mayor transparencia y una competencia basada en hechos demostrables, además de reforzar la importancia de los sistemas de control y las certificaciones reconocidas.

La nueva regulación europea pretende así que la creciente presencia de mensajes ambientales en productos, servicios y campañas comerciales vaya acompañada de mayor transparencia y garantías para el consumidor, reduciendo el margen para presentar como sostenibles prácticas o productos que no puedan demostrarlo.

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