Niza impulsará una red de tubos subterráneos desde el Mediterráneo para enfriar la ciudad

La ciudad francesa invertirá entre 80 y 100 millones de euros en un sistema de talasotermia que permitirá proporcionar calefacción y refrigeración a viviendas, hoteles y edificios públicos aprovechando la temperatura del mar.

La ciudad francesa de Niza ha iniciado el proceso de licitación para construir una red urbana de calefacción y refrigeración basada en la energía térmica del mar Mediterráneo, mediante un sistema conocido como talasotermia. El proyecto cuenta con un presupuesto estimado de entre 80 y 100 millones de euros y tiene como objetivo abastecer a miles de viviendas, hoteles, oficinas y establecimientos comerciales.

La iniciativa forma parte de la estrategia de descarbonización de la ciudad y busca reducir el consumo de combustibles fósiles mediante el aprovechamiento de la temperatura relativamente estable del agua del mar durante todo el año.

Aprovechar la temperatura del mar para climatizar edificios

El sistema utilizará una red de tuberías subterráneas e intercambiadores de calor conectados a bombas térmicas que captarán la energía del Mediterráneo. De este modo, será posible generar refrigeración durante el verano y calefacción en invierno, aprovechando que la temperatura del agua oscila aproximadamente entre 12 y 25 grados a lo largo del año.

Según datos de la Comisión Europea, la implantación de este tipo de instalaciones requiere una inversión inicial situada entre 1.200 y 1.800 euros por kilovatio instalado, aunque permite reducir de forma significativa los costes energéticos. En el caso del sector hotelero, las estimaciones apuntan a ahorros de entre el 15 % y el 20 % en la factura energética.

El proyecto también pretende ofrecer mayor estabilidad en los costes energéticos al depender de una fuente local y renovable menos expuesta a la volatilidad de los precios del gas.

Vigilancia ambiental y experiencias similares

El Ayuntamiento de Niza ha defendido que esta infraestructura contribuirá a reducir las emisiones de carbono de la ciudad. No obstante, distintas organizaciones ecologistas han solicitado que se realicen estudios de impacto ambiental para garantizar que la captación e intercambio térmico no afecten a la biodiversidad marina ni a los espacios protegidos del litoral.

La talasotermia ya se utiliza en otros puntos del Mediterráneo. Mónaco emplea este sistema desde 1963 para climatizar algunas instalaciones, mientras que Cannes prepara una red de unos 10 kilómetros que estará operativa en 2027 y dará servicio a unas 4.500 viviendas, además del Palais des Festivals y varios hoteles.

En La Grande-Motte, otra instalación puesta en marcha en 2024 ya suministra climatización a 16 edificios públicos y residenciales, con un ahorro estimado del 10 % en calefacción.

En España, esta tecnología cuenta todavía con escasas implantaciones. Actualmente funciona una instalación en un hotel de Palma de Mallorca, operativa desde 2018, y existe un proyecto piloto en fase de pruebas en el puerto de Vigo.

Los especialistas consideran que el Mediterráneo presenta condiciones especialmente favorables para este tipo de sistemas debido a la reducida amplitud de las mareas, lo que facilita la captación de energía térmica de forma continua y estable.

 

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