La nueva presa de Montesa-Vallada protegerá la cuenca del Júcar frente a grandes avenidas
La Confederación Hidrográfica del Júcar presentará en las próximas semanas el proyecto a información pública antes de iniciar la tramitación de una infraestructura diseñada para proteger la cuenca del Júcar respetando el entorno natural.
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha presentado a los
ayuntamientos de Montesa y Vallada los avances del proyecto
constructivo de la futura presa de Montesa-Vallada, una infraestructura
estratégica destinada a reducir el riesgo de inundaciones en la cuenca
del Júcar mediante la laminación de avenidas, al tiempo que preservará el
funcionamiento natural del río Cànyoles gracias a un diseño que integra
criterios ambientales desde su concepción. El presidente de la CHJ, Miguel
Polo, anunció que el proyecto será sometido en las próximas semanas al trámite
de información pública, permitiendo que administraciones, colectivos y
ciudadanos puedan conocer todos sus detalles y presentar alegaciones o
propuestas de mejora.
Una presa sin embalse
permanente y con un innovador paso ecológico
El origen de esta actuación se remonta a las graves inundaciones de 1982,
tras las que comenzó a contemplarse la necesidad de una infraestructura de
protección frente a avenidas. Actualmente, la presa figura como actuación
prioritaria tanto en el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación 2021-2027
como en el Plan Hidrológico 2022-2027.
La futura presa será de hormigón tipo arco-gravedad, tendrá una altura
aproximada de 56 metros y una capacidad máxima cercana a 35 hectómetros
cúbicos durante los episodios de lluvias intensas. A diferencia de otros
embalses, no almacenará agua de forma permanente ni tendrá funciones de
regulación, sino que únicamente retendrá temporalmente el caudal durante
las crecidas para disminuir el volumen de agua que circula aguas abajo.
El director del proyecto, Emilio Carrilero, destacó que la
infraestructura ha sido diseñada para mantener la continuidad ecológica del
río. Para ello incorporará un paso inferior multifuncional ecológico,
considerado uno de los elementos más innovadores del proyecto. Este paso, de 4,5
metros de ancho por 4,5 de alto y unos 30 metros de longitud, permanecerá
abierto durante el funcionamiento normal del río, permitiendo el desplazamiento
de peces, nutrias y otras especies terrestres, además del transporte natural de
sedimentos y el mantenimiento del tradicional paso ganadero.
El proyecto contempla además una importante actuación de restauración ambiental
en el entorno del futuro vaso del embalse, que incluirá la eliminación de
especies invasoras, la adecuación del cauce y la reforestación con especies
autóctonas, con el objetivo de mejorar la biodiversidad y el estado
ecológico del río Cànyoles.
Durante la presentación, Miguel Polo destacó que la próxima fase de
información pública permitirá enriquecer el proyecto con las aportaciones de
instituciones y ciudadanía, mientras que Emilio Carrilero subrayó que la futura
presa constituye un ejemplo de cómo una infraestructura hidráulica puede
compatibilizar la protección frente a inundaciones con la conservación
del medio natural.










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