El Mediterráneo, ante un cruce de caminos energéticos
El informe ‘Mediterranean Energy Perspectives 2025’ (OMEC), presentado por la Fundación Naturgy, dibuja dos rutas posibles y cifra en 6,8 billones de euros la inversión necesaria hasta 2050 para un sistema energético mediterráneo neutro en carbono.
El Mediterráneo encara un desafío decisivo: alta dependencia de
combustibles fósiles, vulnerabilidad geopolítica y crecientes
riesgos climáticos. Así lo concluye el informe ‘Mediterranean Energy
Perspectives 2025’ elaborado por la Organisation Méditerranéenne de
l’Energie et du Climat (OMEC) y presentado por la Fundación Naturgy,
que propone dos alternativas para 2050: prolongar las tendencias
actuales, con reducción relativa de emisiones pero persistencia fósil, o alcanzar
la neutralidad climática mediante eficiencia energética, electrificación
y renovables.
Dos escenarios y un
precio de la inacción
Para transitar hacia un sistema neutro en carbono, el estudio estima
inversiones acumuladas de 6,8 billones de euros hasta 2050. Pese a la
magnitud, los expertos de la OMEC advierten de que el coste de no actuar
sería aún mayor por impactos climáticos, tensiones de suministro y pérdida
de competitividad.
Electricidad y
renovables, columna vertebral
En el escenario de neutralidad, la electricidad cubriría el 59%
del consumo final de energía (frente al 22% actual), mientras que
las renovables alcanzarían el 79% de la generación eléctrica, con
una reducción del 90% de las emisiones respecto a 1990. El informe
subraya, además, el papel de los gases renovables y el hidrógeno para
recortar en un 40% las importaciones netas de combustibles fósiles en 2030
y convertir a la región en exportadora neta en la década de 2040.
Cooperación, inversión
y seguridad de suministro
En la presentación, el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco
Reynés, remarcó que la “oportunidad energética del Mediterráneo pasa por
la cooperación”, a fin de evitar cuellos de botella y garantizar
accesibilidad a recursos. Puso el foco en la inversión y en el papel
de la Unión Europea para asegurar un marco estable, así como en la urgencia
de invertir en redes de transporte, transmisión, distribución y materias primas
que permitan un mix diversificado: “Debemos tener esperanza y determinación
para lograr la descarbonización con precios asequibles”.
La directora general de OMEC, Houda Ben Jannet, definió el
estudio como una “brújula estratégica” para realinear prioridades
y actuar con decisión: “El Mediterráneo dispone de recursos y experiencia
para construir un sistema más seguro, competitivo y sostenible”. En la
misma línea, Marco Piredda, vicepresidente del Comité de Estrategia,
Gobernanza y Cooperación de la OMEC, advirtió de la coyuntura crucial y
defendió soluciones prácticas que compatibilicen seguridad energética
con bases sociales y económicas sólidas.
El papel de Europa y la
cadena de suministro
Desde la Comisión Europea, Stefano Sannino puso en valor el potencial
renovable del Mediterráneo y citó la iniciativa Trans-Mediterranean
Energy and Clean Tech Cooperation (T-MED) como ejemplo de una agenda que vincula
inversión, reformas y cooperación industrial para un espacio energético
euro-mediterráneo resiliente y justo. Paula Ceballos, representante
de la CE en España, advirtió de la dependencia de materias primas críticas
(litio, cobalto, cobre, entre otras) y defendió procesamiento europeo, diversificación
internacional y proyectos estratégicos entre ambas orillas para
evitar cuellos de botella en la transición verde.
Hoja de ruta hasta
2050
Para el presidente de la Fundación Naturgy, Rafael Villaseca,
el informe ofrece una visión integral hasta 2050 y una hoja de ruta
ambiciosa que impulsa innovación y aprovechamiento de recursos
comunes, aportando al sector datos y análisis para decisiones informadas
en un contexto de alta complejidad.
Conclusión: el Mediterráneo
dispone de tecnología, recurso renovable y capacidad industrial para
acelerar la transición, pero necesita más cooperación, marcos
estables y mucha inversión. La elección está trazada: prolongar
la dependencia fósil o apostar por un sistema limpio, electrificado y competitivo
que blinde la seguridad de suministro y reduzca riesgos climáticos.










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