El president de la Generalitat vuelve a reclamar la continuidad de la central nuclear de Cofrentes
Juanfran Pérez Llorca vuelve a posicionarse a favor de mantener en funcionamiento la instalación nuclear del Valle de Ayora-Cofrentes durante una sesión de control en Les Corts Valencianes
El futuro de la central nuclear de Cofrentes ha regresado al debate
político autonómico después de que el president de la Generalitat, Juanfran
Pérez Llorca, defendiera la prolongación de su vida útil durante una sesión de
control al Consell en Les Corts Valencianes.
El jefe del Ejecutivo valenciano expresó su respaldo a la continuidad de la
instalación, situada en el municipio de Cofrentes, durante su respuesta al
grupo parlamentario de Vox, en una intervención en la que también abordó la
estabilidad institucional, las infraestructuras y las relaciones con el Gobierno
central.
La posición defendida por Pérez Llorca vuelve a situar en primer plano el
futuro de una de las principales instalaciones de producción eléctrica de la
Comunitat Valenciana, cuya clausura está contemplada en el calendario nacional
de cierre progresivo de las centrales nucleares.
La central, propiedad de Iberdrola, comenzó su explotación comercial en 1985 y dispone de una potencia eléctrica instalada de 1.092 megavatios. Su autorización de funcionamiento vence el 30 de noviembre de 2030, fecha establecida para su cierre definitivo en el calendario vigente.
El futuro de una
instalación clave para el Valle de Ayora-Cofrentes
La posible prolongación de la actividad de Cofrentes tiene una especial
relevancia para la economía de la comarca. Según los datos facilitados por
Iberdrola, la central genera más de 700 empleos directos y 1.000 indirectos,
a los que se añaden alrededor de 1.200 trabajadores durante las paradas de
recarga de combustible.
La compañía sostiene que la instalación reúne las condiciones técnicas necesarias para continuar funcionando después de 2030 y destaca su contribución al suministro eléctrico. En 2024 produjo 7.916 gigavatios hora, equivalentes al 52 % de la electricidad generada en la Comunitat Valenciana durante ese ejercicio.
Sin embargo, la continuidad de Cofrentes más allá de la fecha prevista
requeriría modificar el actual escenario de cierre y tramitar las
correspondientes autorizaciones, con la intervención de los organismos
competentes en materia energética y de seguridad nuclear.
La postura expresada por Pérez Llorca supone un nuevo respaldo político a
la prolongación de la actividad de la central, aunque no implica por sí
misma ningún cambio en la fecha oficial de clausura, que continúa fijada
para noviembre de 2030.
El debate sobre su futuro mantiene así una doble dimensión: la energética,
relacionada con la producción eléctrica y la planificación del sistema
nacional, y la socioeconómica, especialmente importante para Cofrentes y los
municipios de su entorno.









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