El algarrobo vuelve al campo valenciano como escudo natural contra los incendios forestales
Amufor impulsa ‘Ceratopía’, una iniciativa que busca dar nuevos usos a este cultivo tradicional mediterráneo mediante innovación alimentaria, sostenibilidad forestal y desarrollo rural
La Asociación de Municipios
Forestales de la Comunitat Valenciana (Amufor), con sede en Enguera, coordina el proyecto ‘Ceratopía’, una iniciativa destinada a recuperar
el valor del algarrobo y convertir este cultivo tradicional
mediterráneo en una oportunidad de futuro para el territorio.
El proyecto, iniciado en mayo de 2026
y que se desarrollará hasta mediados de 2029,
combina investigación científica, innovación agroalimentaria, gestión forestal
sostenible y dinamización de las zonas rurales con el objetivo de encontrar
nuevos usos económicos y ambientales para el algarrobo.
La iniciativa reúne a entidades de la Comunitat Valenciana y
Andalucía y cuenta con la dirección científica del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del
Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y del Instituto
de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La
Mayora’.
También forman parte del consorcio
el Grupo de Desarrollo Rural Valle del Guadalhorce,
Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, la Federación
Empresarial de Agroalimentación de la Comunitat Valenciana (FEDACOVA)
y el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia.
Algarrobos
para crear paisajes más resistentes al fuego
Una de las principales líneas del
proyecto se centra en recuperar cultivos tradicionales de algarrobo en zonas
estratégicas de Valencia y Málaga, relacionando su presencia con la prevención de incendios forestales.
Los trabajos analizarán el papel
de este árbol mediterráneo en la mejora de la fertilidad del suelo, la
regeneración de la materia orgánica y la creación de paisajes agrícolas en
mosaico, un modelo que puede actuar como barrera natural y reducir la
propagación de grandes incendios.
En la provincia de Valencia,
‘Ceratopía’ desarrollará actuaciones piloto en la Canal
de Navarrés, donde la variedad tradicional de algarrobo melera tendrá un papel destacado como
elemento de identidad territorial y como recurso vinculado a nuevas
oportunidades económicas y de turismo rural.
El proyecto también apuesta por la
innovación alimentaria mediante el estudio de la algarroba para la elaboración
de nuevos productos. Entre las investigaciones previstas figura la
identificación de su microbiota y la creación de masas
madre destinadas a productos de panadería y pastelería que
posteriormente serán evaluados por consumidores.
Además, otra línea de trabajo
buscará aprovechar la pulpa de la algarroba y los restos derivados de la
gestión forestal para obtener extractos
naturales con propiedades antioxidantes y desarrollar bioplásticos destinados a envases alimentarios sostenibles.
Con
esta iniciativa, el algarrobo se presenta como un recurso capaz de unir
tradición e innovación, reforzando el papel del mundo rural en la lucha contra
el cambio climático, la prevención de incendios y la creación de nuevas
oportunidades económicas.











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