La tortuga Diana regresa a Dénia y deposita 106 huevos en el primer nido de la temporada en la Comunitat Valenciana
La Fundación Oceanogràfic y Xaloc Mar activan el protocolo de protección tras detectar la puesta en una playa de Dénia, donde parte de los huevos han sido trasladados para garantizar su supervivencia.
La temporada de anidación de la tortuga boba (Caretta caretta)
ya ha comenzado en la Comunitat Valenciana con una protagonista muy
conocida por los investigadores. La tortuga Diana ha regresado
por tercer año a las costas de Dénia para realizar una nueva puesta de 106 huevos
en la playa de la Marineta Cassiana, un acontecimiento que vuelve
a poner de relieve la creciente importancia del litoral valenciano como zona de
reproducción de esta especie amenazada.
La puesta tuvo lugar durante la madrugada del 22 de junio
y fue detectada gracias a la vigilancia permanente que realizan voluntarios y
entidades colaboradoras. El aviso fue dado por Héctor Villar,
coordinador del grupo de voluntarios para la detección nocturna de nidos de
tortuga del puerto deportivo Marina El Portet Dénia, lo que permitió activar de
inmediato el protocolo de protección establecido por la Fundación
Oceanogràfic, la ONG Xaloc Mar y la Conselleria de Medio Ambiente.
Diana ya había anidado en la Comunitat Valenciana en 2023
y 2025,
un comportamiento poco habitual, ya que las tortugas bobas suelen regresar a
reproducirse cada dos o tres años, dependiendo de su estado físico y de la
disponibilidad de alimento.
Protección del nido para aumentar
la supervivencia de las crías
Los técnicos comprobaron que el nido se encontraba demasiado cerca
de la orilla y corría un elevado riesgo de inundación por el oleaje. Para
maximizar las posibilidades de éxito de la incubación, diez huevos
fueron trasladados a las incubadoras de la Fundación Oceanogràfic,
mientras que los 96 restantes fueron reubicados en una zona
protegida de otra playa de Dénia, donde permanecerán bajo vigilancia hasta su
eclosión.
Además, el investigador de la Universitat Politècnica de
València, Eduardo Belda, colocó a Diana un transmisor
satelital en el caparazón que permitirá seguir sus desplazamientos
por el Mediterráneo y conocer con mayor precisión las zonas donde podría
realizar futuras puestas.
Una especie vulnerable que afronta
numerosas amenazas
La tortuga boba está catalogada como especie vulnerable
tanto por la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como
por el Catálogo
Español de Especies Amenazadas. Entre las principales amenazas
que comprometen su supervivencia figuran la captura accidental en artes de
pesca, la contaminación marina, la presencia de plásticos, la degradación del
litoral y los efectos del cambio climático.
Precisamente, los científicos recuerdan que el aumento de la
temperatura de la arena influye directamente en el sexo de las crías, mientras
que la subida del nivel del mar y el incremento de temporales ponen en peligro
muchos de los nidos situados en las playas mediterráneas.
La Fundación Oceanogràfic insiste en la importancia de la
colaboración ciudadana para proteger a estos animales. Ante la presencia de una
tortuga marina, un nido o rastros sobre la arena, recomienda mantener la
distancia, no utilizar linternas ni flashes y avisar inmediatamente al 112,
evitando cualquier actuación que pueda alterar el comportamiento del animal o
comprometer el éxito de la puesta.
El regreso de Diana confirma la consolidación de las costas valencianas como una de las nuevas áreas de reproducción de la tortuga boba en el Mediterráneo occidental, un fenómeno que los expertos relacionan, entre otros factores, con el calentamiento progresivo de las aguas y los cambios en los patrones de anidación de la especie.











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