La isla de Tabarca inicia los trámites para su independencia

Quiere convertirse en entidad local menor ante la presión turística y la falta de servicios

Los vecinos reclaman mayor autonomía para gestionar recursos y responder a problemas históricos de la isla

La isla de Tabarca ha iniciado los trámites para convertirse en Entidad Local Menor, una propuesta impulsada por vecinos y colectivos locales que busca dotar al territorio de una mayor capacidad de gestión ante problemas relacionados con la masificación turística y la prestación de servicios básicos.

La iniciativa surge en un contexto marcado por el fuerte contraste que vive la isla a lo largo del año. Mientras durante el invierno apenas residen alrededor de 50 habitantes, durante los meses estivales la población se multiplica con la llegada diaria de entre 3.000 y 5.000 visitantes, una presión que, según denuncian los residentes, genera dificultades en materia de limpieza, infraestructuras y servicios.

Actualmente, Tabarca depende administrativamente del Ayuntamiento de Alicante, además de otras competencias compartidas con la Generalitat Valenciana y el Estado, una situación que, según la asociación vecinal Tabarca Isla Plana, dificulta la gestión ágil de los problemas específicos del territorio.

Entre las principales reivindicaciones vecinales destacan la mejora del transporte marítimo regular, especialmente importante debido a que el acceso a la isla solo puede realizarse por barco desde Santa Pola, así como el desbloqueo del Plan Especial de Tabarca, considerado clave para ordenar el desarrollo y la planificación del territorio.

Los promotores de la propuesta señalan que han tomado como referencia otros casos similares existentes en la Comunitat Valenciana, como el modelo de Jesús Pobre, en Dénia, que funciona bajo esta fórmula administrativa.

La conversión en Entidad Local Menor permitiría a Tabarca disponer de gestión presupuestaria propia, capacidad para contratar servicios básicos de forma directa y acceso a subvenciones y ayudas específicas procedentes de otras administraciones o de fondos europeos.

Además, los vecinos podrían elegir a representantes propios mediante procesos electorales específicos, aunque algunas competencias como la Policía Local y los planes urbanísticos continuarían dependiendo del Ayuntamiento de Alicante.

La propuesta deberá ser evaluada y aprobada tanto por el consistorio alicantino como por la Generalitat Valenciana antes de poder seguir avanzando en su tramitación.

Desde la isla consideran que la medida pretende acercar la administración a las necesidades reales de un territorio singular que, pese a su reducido tamaño, soporta una elevada presión turística durante gran parte del año.

 

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