València declara la guerra a los apartamentos turísticos ilegales
El Ayuntamiento intensifica las inspecciones, ejecuta el 87 % de las órdenes de cese y prepara una normativa que blindará el uso residencial en los barrios
El
Ayuntamiento de València ha dado un giro contundente en su política contra los
apartamentos turísticos ilegales, multiplicando por seis la media anual de
órdenes de cese desde el inicio de la actual legislatura. Según el concejal de
Urbanismo y Vivienda, Juan Giner, este incremento refleja un “cambio radical”
en la gestión municipal para frenar la proliferación de viviendas turísticas
fuera de la legalidad.
Frente a las
71 órdenes de cese anuales registradas durante el anterior mandato, el actual
equipo de gobierno ha alcanzado una media de 449 expedientes al año, lo que
supone un incremento superior al 600 %. “Hemos pasado de la permisividad a la
tolerancia cero frente a la ilegalidad”, ha destacado el edil.
Refuerzo de inspecciones y control continuo
Para sostener
esta ofensiva, el consistorio ha desplegado un dispositivo específico compuesto
por cinco grupos de inspectores de Obras y Licencias y siete unidades de la
Policía Local, que rastrean de forma continua la actividad de apartamentos
turísticos ilegales en todos los barrios de la ciudad.
Los
resultados de este refuerzo ya son visibles: el 87 % de las órdenes de cese
dictadas han sido ejecutadas, lo que demuestra, según el área de Urbanismo, la
eficacia del nuevo modelo de control.
La moratoria como escudo frente a la expansión turística
Esta
estrategia se complementa con la suspensión cautelar de nuevas licencias
turísticas, aprobada en mayo de 2024 y ampliada hasta, al menos, el 30 de mayo
de 2026. Durante este periodo, el Ayuntamiento ha paralizado 363 expedientes,
evitando la creación de 4.697 nuevas plazas turísticas en la ciudad.
Desde el
consistorio se defiende esta moratoria como una herramienta clave para contener
la presión sobre los barrios. “Si no hubiéramos actuado a tiempo, hoy no
quedarían peluquerías en el Cabanyal”, ha señalado Giner, en referencia al
impacto que la expansión turística puede tener sobre el comercio local.
Una nueva normativa para limitar la saturación
La ofensiva
municipal se consolidará con la próxima aprobación de una nueva normativa
urbanística para los usos terciarios hoteleros, que establecerá límites
permanentes a la implantación de viviendas turísticas en la ciudad.
Entre las
principales medidas destaca un máximo del 8 % de plazas turísticas respecto a
la población de cada barrio y distrito, así como un tope del 2 % de viviendas
destinadas a uso turístico. Además, estos alojamientos deberán ubicarse en
plantas bajas o primeras, contar con acceso independiente y disponer de la
autorización de al menos tres quintos de la comunidad de propietarios.
Protección del comercio y creación de un censo municipal
La regulación
también incluye medidas para proteger el comercio de proximidad, fijando un
límite del 15 % para el uso turístico en las plantas bajas de cada manzana. A
ello se suma la creación del Censo de Alojamientos Turísticos del Ayuntamiento
de València (CATAV), que permitirá un mayor control sobre la actividad.
Asimismo, se
reforzará el plan de inspecciones para detectar y clausurar aquellos
establecimientos que operen sin la correspondiente autorización municipal.
Con este conjunto de actuaciones, el Ayuntamiento de València
busca frenar la expansión descontrolada de los apartamentos turísticos,
garantizar el equilibrio entre actividad económica y convivencia vecinal y
preservar la identidad de los barrios frente a la presión turística.











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