Transformación de ecosistemas: El tiburón ballena comienza a adentrarse en el Mediterráneo

 

La aparición del tiburón ballena en aguas del Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán marca un nuevo escenario en el Mediterráneo occidental, donde especies propias de aguas cálidas empiezan a asentarse de forma progresiva. Este fenómeno, documentado en un reciente estudio científico, evidencia una transformación silenciosa pero constante del ecosistema marino.

La investigación, publicada en la revista especializada Journal of Marine Science and Engineering y elaborada por un equipo internacional de científicos, analiza la evolución de las comunidades de peces en distintas zonas del Mediterráneo español durante las últimas tres décadas. Los resultados confirman la llegada de nuevas especies a estas aguas, algunas de ellas nunca antes registradas en el sur de la península ibérica.

Entre los hallazgos más llamativos se encuentra la detección del tiburón ballena (Rhincodon typus), el pez más grande del mundo, junto a otras especies de carácter tropical como la dormilona (Lobotes surinamensis), la cuna lucero (Paranthias furcifer) o el pez león soldado (Pterois miles). En total, los investigadores han identificado hasta diez nuevas especies en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, cuatro de ellas claramente asociadas a aguas más cálidas.

Este proceso, conocido como “tropicalización del Mediterráneo”, describe la progresiva llegada y establecimiento de organismos típicos de latitudes tropicales en zonas tradicionalmente templadas. La presencia de estas especies en el entorno del Campo de Gibraltar se interpreta como un indicador claro de los cambios que está experimentando el ecosistema marino.

Uno de los factores clave detrás de este fenómeno es el aumento de la temperatura del agua. Según el estudio, las aguas del Estrecho y del mar de Alborán han registrado un incremento aproximado de dos grados por siglo. Aunque pueda parecer una variación moderada, los científicos advierten de que la velocidad de este calentamiento es especialmente relevante.

El Mediterráneo es, de hecho, una de las regiones donde el calentamiento marino se está produciendo con mayor rapidez. De mantenerse esta tendencia, la temperatura podría aumentar hasta cinco grados a finales del siglo XXI, lo que supondría una transformación significativa de sus ecosistemas y de la biodiversidad que alberga.

No obstante, el cambio climático no es el único factor implicado. El estudio también señala la influencia de la actividad humana en la expansión de especies. El transporte marítimo internacional, capaz de trasladar organismos a través de los buques, o determinadas prácticas de acuicultura contribuyen a la llegada de nuevas especies. A ello se suma la apertura del Canal de Suez, que ha facilitado el paso de especies desde el océano Índico y el mar Rojo hacia el Mediterráneo.

El análisis comparativo con otras zonas del Mediterráneo, como Baleares, Cataluña o el litoral levantino, revela una evolución distinta. En estas áreas se han detectado incluso más especies nuevas, aunque no todas proceden de aguas cálidas, lo que refleja una dinámica compleja y diversa en función de cada región.

En conjunto, la presencia del tiburón ballena y de otras especies tropicales en el Mediterráneo occidental confirma que el mar está en plena transformación. Los científicos insisten en la necesidad de seguir monitorizando estos cambios para comprender su impacto a largo plazo, en un contexto en el que la biodiversidad marina evoluciona al ritmo de un clima cada vez más cambiante.

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