Descubren una nueva especie de atún en el Mediterráneo tras analizar el ADN de más de 600 ejemplares
Investigadores españoles identifican diferencias genéticas y de crecimiento que permiten distinguir a los atunes mediterráneos de sus parientes tropicales. El hallazgo podría cambiar la gestión pesquera.
Un
estudio liderado por la Universidad de Girona y el Instituto Español de
Oceanografía (IEO-CSIC) ha encontrado evidencias de la existencia de una
especie de atún hasta ahora no reconocida como tal en el mar Mediterráneo y el
norte del océano Atlántico.
La
investigación, basada en el análisis genético de más de 600 ejemplares,
demuestra que estos peces presentan diferencias evolutivas significativas
respecto a las poblaciones tropicales, pese a que su apariencia externa es
prácticamente idéntica.
Los
científicos proponen recuperar el nombre Euthynnus quadripunctatus, utilizado originalmente en
1817, para identificar a las poblaciones mediterráneas y del Atlántico norte,
mientras que la denominación Euthynnus alletteratus quedaría reservada para los
ejemplares del Atlántico tropical oriental.
Crecimiento
más rápido y consecuencias para la pesca
El
estudio también revela que los atunes mediterráneos crecen más deprisa y pueden
alcanzar tamaños superiores a los de sus parientes tropicales. Su desarrollo se
intensifica especialmente durante los meses cálidos, mostrando una
estacionalidad más marcada.
Los
investigadores han identificado además tres grandes poblaciones
septentrionales, situadas en el Atlántico occidental, el Atlántico oriental y
el Mediterráneo oriental. El canal de Sicilia actuaría como una barrera natural
que limita el intercambio genético entre ellas.
El
descubrimiento podría tener consecuencias para la gestión pesquera, ya que
actualmente algunas capturas se contabilizan conjuntamente pese a corresponder
a poblaciones biológicamente diferentes.
No
obstante, los científicos consideran necesario ampliar los estudios en las
costas de Marruecos, Sáhara Occidental y Mauritania para determinar con mayor
precisión los límites de distribución de ambas especies y comprobar si existe
hibridación entre ellas.
El
hallazgo abre así una nueva perspectiva sobre la biodiversidad del Mediterráneo
y plantea la necesidad de adaptar la conservación de estos recursos marinos a
sus diferencias genéticas y ecológicas.










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