La pérdida de biodiversidad amenaza las balsas de agua dulce del interior valenciano
Una investigación realizada en 206 balsas de seis países europeos revela que la diversidad de especies resulta fundamental para mantener el equilibrio ecológico de estos pequeños humedales, especialmente en las regiones más secas.
Las
balsas de agua dulce del interior de la Comunitat Valenciana podrían ser especialmente
vulnerables a la pérdida de biodiversidad y al avance del cambio climático. Así
lo advierte una investigación internacional con participación de la Universitat
de València, publicada en la revista científica Nature
Ecology & Evolution.
El
estudio ha analizado 206 balsas de seis países europeos, con cerca de 2.500
observaciones de plantas acuáticas, zooplancton,
macroinvertebrados y anfibios. Los investigadores han comprobado que, cuanto
mayor es la diversidad de organismos, mayor es la capacidad de estos
ecosistemas para mantener simultáneamente funciones esenciales, como la
descomposición de materia orgánica, el almacenamiento de carbono y la
regulación de las emisiones de metano.
Esta
relación es especialmente intensa en las regiones áridas, donde la escasez de
agua hace que las interacciones entre especies sean todavía más importantes
para conservar el equilibrio ecológico.
La
investigadora María
Antón-Pardo, del Institut Cavanilles de Biodiversitat i
Biologia Evolutiva de la Universitat de València, destaca la relevancia de
estos resultados para las balsas situadas en numerosas zonas del interior
valenciano.
El
cambio climático y el exceso de nutrientes agravan el riesgo
Uno
de los principales hallazgos es la importancia del zooplancton,
un conjunto de pequeños organismos acuáticos cuya diversidad se relaciona con
una menor presencia de algas y una reducción de las emisiones de metano.
Por
el contrario, la presencia de peces puede perjudicar el funcionamiento de
determinadas balsas al reducir las poblaciones de zooplancton y remover los
sedimentos, aumentando la turbidez del agua.
La
investigación también advierte de los efectos del aumento de
las temperaturas, la evaporación y la disminución de las precipitaciones,
factores que amenazan especialmente a las pequeñas masas de agua mediterráneas.
A
estos problemas se suma la eutrofización, provocada por concentraciones
elevadas de nitrógeno y fósforo, frecuentemente relacionadas con actividades
agrícolas intensivas. El descenso del nivel del agua puede agravar esta
situación al concentrar todavía más los nutrientes.
Los
investigadores consideran prioritario proteger tanto las balsas como las
especies que albergan y reducir la llegada de nutrientes contaminantes.
En
este sentido, María Antón-Pardo advierte de la necesidad de establecer medidas
específicas de protección en la Comunitat Valenciana, donde el
riesgo de aridez es elevado y los efectos del cambio climático ya afectan a
numerosos hábitats acuáticos.
El
trabajo concluye que conservar la biodiversidad de estos pequeños humedales
será cada vez más importante para garantizar su resistencia frente a la sequía
y preservar los procesos ecológicos que desarrollan.











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