Un extraño «duende rojo» sorprende en el cielo nocturno de Ayora

David Ávila, de MeteoAyora, logró captar el pasado 10 de septiembre uno de estos espectaculares fenómenos eléctricos sobre el horizonte. Conocidos científicamente como red sprites, se producen sobre grandes tormentas y pueden alcanzar alturas cercanas a los 80 kilómetros.

El cielo nocturno de Ayora dejó el pasado 10 de septiembre una imagen tan espectacular como difícil de conseguir. David Ávila, de MeteoAyora, consiguió fotografiar un «duende rojo», un extraño fenómeno eléctrico que aparece durante apenas una fracción de segundo a gran altura sobre determinadas tormentas.

La imagen tomada desde Ayora permitió observar estas características estructuras rojizas elevándose sobre el horizonte. Aunque pueden confundirse con un relámpago lejano, los llamados red sprites presentan una particularidad fundamental: en lugar de propagarse desde la nube hacia el suelo, aparecen por encima de grandes sistemas tormentosos y se extienden hacia las capas superiores de la atmósfera.

La observación desde el Valle de Ayora-Cofrentes resulta especialmente llamativa por la dificultad que entraña captar el fenómeno. Para fotografiarlo es necesario que coincidan tormentas eléctricas suficientemente intensas, una gran distancia respecto al observador, buena visibilidad del horizonte y equipos capaces de registrar acontecimientos extremadamente fugaces.

El meteorólogo Luismi Pérez ha explicado que estas descargas pueden alcanzar aproximadamente los 80 kilómetros de altitud y que se encuentran entre los fenómenos eléctricos atmosféricos más complicados de observar.

Descargas que aparecen por encima de las tormentas

Los duendes rojos pertenecen a un conjunto de fenómenos conocidos como eventos luminosos transitorios. Se producen a mucha mayor altura que los rayos convencionales y están relacionados con una intensa actividad eléctrica en grandes tormentas.

Su peculiar denominación procede tanto de su color rojizo como de sus formas. En determinadas fotografías presentan estructuras ramificadas que recuerdan a grandes filamentos o figuras fantasmales suspendidas durante un instante sobre las nubes.

Para observarlos adecuadamente, la tormenta debe encontrarse a gran distancia. Según explica Pérez, puede ser necesario situarse a unos 200 kilómetros del sistema tormentoso para disponer de la perspectiva necesaria y contemplar lo que ocurre sobre su parte superior.

En el episodio registrado desde Ayora, las tormentas responsables de la actividad eléctrica se encontraban muy alejadas, sobre el Mediterráneo y en dirección a Baleares. Esa distancia permitió contemplar desde el interior de la provincia de Valencia lo que estaba sucediendo sobre los grandes núcleos tormentosos.

Aunque los duendes rojos no son un descubrimiento reciente, el desarrollo de cámaras cada vez más sensibles y el mayor conocimiento de la electricidad atmosférica han multiplicado sus registros durante los últimos años. Los aficionados y observadores meteorológicos pueden además anticipar qué tormentas presentan condiciones especialmente favorables para intentar fotografiarlos.

A simple vista también pueden llegar a percibirse, pero su brevísima duración hace que normalmente pasen inadvertidos o sean confundidos con un destello convencional.

La captura conseguida por David Ávila desde Ayora se suma así a otros registros obtenidos recientemente en España y muestra uno de los fenómenos eléctricos más singulares que pueden aparecer sobre una gran tormenta: enormes destellos rojizos que, durante un instante, se proyectan desde las nubes hacia las capas altas de la atmósfera.

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