La Albufera recupera su estado previo a la dana de 2024
Los análisis realizados durante el último año por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) indican que la dana del 29 de octubre de 2024 no ha provocado alteraciones alarmantes en la calidad de las aguas del entorno de l’Albufera. Los primeros resultados del estudio apuntan a que el lago ha recuperado una situación similar a la que presentaba antes del episodio meteorológico.
La CHJ ha
finalizado los trabajos de campo de este estudio, iniciado en febrero de 2025,
en el que se han analizado más de 250
parámetros en aguas superficiales, subterráneas y sedimentos
para evaluar el impacto de las lluvias torrenciales. Las campañas de muestreo
se han realizado de forma mensual durante un año
completo, lo que ha permitido recopilar información detallada
sobre la evolución del sistema hídrico.
Las muestras
se han recogido en 16 acequias del entorno de
l’Albufera y cuatro puntos dentro del lago, además de cuatro puntos fluviales —dos en el río Magro, uno en el barranco
del Poyo y otro en el río Buñol— y trece
puntos de control de aguas subterráneas. También se han tomado
sedimentos en los puntos fluviales analizados.
Sin parámetros alarmantes
Según ha
explicado la jefa de Servicio del Área de Calidad de las Aguas de la CHJ, Concha Durán, los resultados preliminares indican
que no se han detectado concentraciones anormalmente altas entre los
parámetros analizados.
Durante los
primeros días posteriores a la dana sí se registraron alteraciones
puntuales, principalmente por el arrastre de materiales debido
a la escorrentía. En ese periodo se observó un
aumento de los sólidos en suspensión y de nutrientes como nitrógeno y fósforo,
una situación vinculada en parte al vertido de aguas procedentes de depuradoras
que dejaron de funcionar temporalmente durante la emergencia.
Sin embargo,
con el paso de los meses, las masas de
agua superficiales han recuperado una situación estable similar a la previa al
episodio meteorológico.
Escaso impacto en las aguas subterráneas
En el caso de
las aguas subterráneas, los primeros datos apuntan a
que prácticamente no se han producido afecciones. No
obstante, los técnicos recuerdan que la evolución de los acuíferos es más
lenta, por lo que será necesario mantener el seguimiento durante más tiempo
para confirmar definitivamente esta tendencia.
Por su parte,
los análisis de los sedimentos fluviales todavía se encuentran en
fase de evaluación, por lo que sus resultados se conocerán más
adelante.
Recuperación progresiva del ecosistema
Los datos
preliminares reflejan también la capacidad
de recuperación del ecosistema de l’Albufera, que ha ido
estabilizándose progresivamente tras el episodio de lluvias extremas.
Según Durán,
aunque se podía pensar que la dana habría provocado daños graves en el lago, la laguna ha vuelto a recuperar el estado que presentaba antes del
temporal, un estado que ya se consideraba vulnerable desde el
punto de vista ambiental.
Durante los
próximos meses, la CHJ continuará con los trabajos
de seguimiento ordinario de la calidad del agua, que incluirán
el análisis de indicadores biológicos como fitoplancton
o clorofila, parámetros que permiten evaluar de forma más
completa la evolución del ecosistema.
La comparación de estos datos con campañas anteriores permitirá determinar con mayor precisión el impacto real que pudo tener la
dana en las aguas continentales de la cuenca.











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