domingo, 3 de febrero de 2019

Un asesor alicantino deja su trabajo para "vivir radicalmente el Evangelio" e ingresa en los Hermanitos del Cordero


infoJUCAR | A sus 40 años, Samuel Botella cambia su vida y entra en el postulantado de los Hermanitos en Navalón
Samuel Botella, asesor de profesión, de 40 años y natural de Cocentaina, localidad alicantina perteneciente a la diócesis de Valencia, ha decidido cambiar su vida “para vivir de verdad el Evangelio” y ha ingresado en el monasterio de la fraternidad de los Hermanitos del Cordero en el término municipal de Moixent, cerca de la pedanía de Navalón (Enguera), donde ha comenzado la etapa de postulantado.

Botella asegura que “llegó un momento en que necesitaba un tiempo para parar porque notaba que mi vida no estaba cimentada en nada” y se sentía “llamado a algo mucho más grande”, tal como él mismo ha explicado en una entrevista al semanario diocesano PARAULA.
Por ese motivo decidió pasar un tiempo de retiro con los Hermanitos en Saint-Pierre, donde se quedó “impresionado por su forma de vida” al comprobar que “se puede vivir, de verdad, como dice el Evangelio, y desprenderse de todo” y también le impresionó el trato con los demás, con los pobres, “poder tratar al otro como una persona, salir al encuentro del que está perdido, ofrecer siempre el Evangelio”.
A partir de ese momento experimentó “un fuerte movimiento” dentro de él y repitió la experiencia en verano y cada vez que tenía oportunidad, iba al monasterio de Navalón, hasta este momento en el que ha iniciado el postulantado, un tiempo de discernimiento y de preparación.
“Me encuentro en el monasterio como en casa”
Aunque reconoce que le costará “desaparecer de la vida cotidiana, de la vida del pueblo, donde todos nos conocemos” ahora está ilusionado por vivir el postulantado “como una etapa de discernimiento más fuerte para dejarme conducir por el Señor, que es el motor que me ha llevado hasta aquí” y dice sentirse en el monasterio “como en casa”.
Ayer, en la intimidad de la comunidad durante la celebración de la misa, Samuel Botella recibió la cruz de la comunidad y el melote como signos de su nueva vida.
La entrada en el postulantado no conlleva, de momento, ningún compromiso por parte del postulante, ni tiene obligación de realizar ningún tipo de votos públicos, pero sí forma parte ya de la comunidad y llevará la misma vida que cualquier otro hermanito, precisamente para que pueda discernir si de verdad es su vocación.
Comunidad de los Hermanitos del Cordero
El monasterio “Lumen Crucis” (Luz de la Cruz) acoge, desde abril de 2017, la primera fraternidad de Hermanitos del Cordero en la diócesis de Valencia. Los hermanitos emplean la mayor parte de su tiempo en el trabajo, la oración y la formación, y los fines de semana los dedican a la acogida de jóvenes y familias, con quienes celebran la eucaristía los domingos a las 12.30 horas y, posteriormente, comparten la comida.
La comunidad del Cordero fue fundada el 6 de febrero de 1983 por monseñor Jean Chabbert, arzobispo de Perpiñán, y el 16 de julio de 1983 fue reconocida como parte de la Familia de Santo Domingo.

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