Detectan una rara puesta de calamar diamante con hasta 70.000 huevos en el litoral mediterráneo

El hallazgo de una gran masa gelatinosa en aguas próximas a la costa granadina confirma la presencia en el Mediterráneo de una especie poco frecuente, habitual de mares tropicales y subtropicales.

El Mediterráneo ha vuelto a ofrecer una imagen poco habitual con el avistamiento de una puesta de calamar diamante (Thysanoteuthis rhombus), una especie considerada rara en estas aguas y más propia de océanos tropicales y subtropicales. El hallazgo se produjo esta semana frente a la playa de Velilla, en Almuñécar (Granada), donde el biólogo Luis Sánchez Tocino localizó una gran masa gelatinosa flotando a unos 50 metros de la orilla.

La estructura observada presentaba una forma cilíndrica y un llamativo color rosado irisado. Según las estimaciones de los especialistas, medía alrededor de 60 centímetros de longitud y 20 centímetros de diámetro y podría albergar hasta 70.000 huevos de esta singular especie de cefalópodo.

Una especie poco frecuente en las costas mediterráneas

Los investigadores destacan que la presencia de este tipo de puestas resulta muy poco habitual en el Mediterráneo. El calamar diamante suele habitar aguas oceánicas abiertas y cálidas, alejadas de la costa, por lo que encontrar una masa reproductiva tan cerca del litoral constituye un acontecimiento de gran interés biológico.

No obstante, los expertos recuerdan que en los últimos años ya se han producido algunos registros aislados de la especie en la costa de Granada. En agosto de 2024 fue observado un ejemplar adulto nadando cerca de la orilla en la zona de Playa Granada, en Motril, lo que apunta a una presencia ocasional de este cefalópodo en el litoral mediterráneo occidental.

A diferencia de otros calamares, que depositan sus huevos adheridos a fondos rocosos, algas o estructuras submarinas, el calamar diamante libera enormes masas gelatinosas que permanecen flotando a la deriva hasta la eclosión de las crías. Esta estrategia reproductiva permite dispersar a los juveniles a través de las corrientes marinas.

Un gigante de los mares que puede superar los dos metros

El nombre de calamar diamante procede de la forma de su cuerpo. Sus grandes aletas triangulares recorren buena parte del manto y le otorgan una característica silueta romboidal. Los ejemplares adultos pueden alcanzar 1,3 metros de longitud corporal, superando los dos metros con los tentáculos extendidos, y llegar a pesar alrededor de 30 kilogramos.

Aunque se le considera un calamar de gran tamaño, no pertenece al grupo de los legendarios calamares gigantes del género Architeuthis, capaces de superar los 20 metros de longitud y adaptados a las grandes profundidades oceánicas.

Además, a diferencia de estos últimos, el calamar diamante es una especie apreciada para el consumo humano en varios países asiáticos y caribeños. En lugares como Japón o Taiwán forma parte habitual de la gastronomía local, aunque su presencia en las lonjas españolas es muy escasa debido a la rareza de sus capturas.

El descubrimiento aporta nueva información sobre la distribución de esta especie en el Mediterráneo y refuerza el interés científico por los cambios que están experimentando los ecosistemas marinos en las últimas décadas.

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