La Generalitat actualizará el plan sísmico de la Comunitat Valenciana once años después para mejorar la prevención
El documento, sin revisar desde 2015, se adaptará a nuevas directrices estatales mientras expertos alertan de la falta de cultura preventiva entre la población
La
Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria de Emergencias, prevé
actualizar en los próximos meses el plan especial
frente al riesgo sísmico de la Comunitat Valenciana, con el
objetivo de adaptarlo a las nuevas directrices del Ministerio del Interior y
mejorar el conocimiento sobre los riesgos del territorio.
El plan
vigente, cuya última revisión se realizó en 2015,
identifica las zonas con mayor actividad sísmica en el sur de la provincia de
Alicante, especialmente en el entorno de Torrevieja,
así como en el norte provincial, en áreas cercanas a Alcoy.
Expertos
advierten de retraso y falta de información
El
investigador de la Universitat Politècnica de
València especializado en riesgo sísmico, Francisco
García, considera que esta actualización llega con retraso y alerta de que la ciudadanía no está
suficientemente preparada para afrontar un terremoto de cierta magnitud.
El experto
insiste en que, aunque el riesgo es reducido, es necesario reforzar la
información pública y la formación sobre cómo actuar ante este tipo de
emergencias.
Riesgo bajo, pero existente
Según recoge
el plan, la probabilidad de un terremoto de gran magnitud en la Comunitat
Valenciana es muy baja, con
periodos de retorno estimados de alrededor de mil
años, especialmente en el sur del territorio.
No obstante,
existen antecedentes históricos relevantes, como el terremoto
de 1829 en Torrevieja, considerado el más destructivo en la
zona, con importantes daños y numerosas réplicas. Además, se han documentado
episodios sísmicos significativos en siglos anteriores.
En la
actualidad, aunque no se han producido seísmos graves recientes, sí se
registran movimientos sísmicos frecuentes, sobre todo en la
comarca de la Vega Baja, donde se localiza una de las fallas más activas de la
Península Ibérica. García advierte de que, pese al bajo riesgo, no se puede descartar un episodio de mayor intensidad.
Infraestructuras preparadas, pero falta concienciación
El documento
analiza también el impacto potencial de un terremoto y concluye que
aproximadamente el 58% de los
edificios no sufrirían daños moderados ni graves ante un
seísmo.
En cuanto a
infraestructuras, los elementos más vulnerables serían las conducciones de agua, estaciones de bombeo y líneas eléctricas,
mientras que otras como presas, tuberías de gas y carreteras principales
cuentan con mayores garantías de resistencia.
El experto destaca
que la Comunitat Valenciana dispone de una normativa
constructiva exigente, lo que permite una buena preparación
desde el punto de vista técnico. Sin embargo, advierte de una clara carencia en
la cultura preventiva ciudadana, con escasa
implantación de simulacros y falta de formación, algo que contrasta con otros
países con mayor tradición sísmica.
Clave: implicación municipal y formación ciudadana
García
subraya la necesidad de que los ayuntamientos desarrollen sus propios planes locales de emergencia, ya que el riesgo
varía según la geografía de cada municipio. Considera fundamental que las
administraciones locales estén preparadas para actuar con rapidez ante un
eventual seísmo.
Como aspecto positivo, señala que los servicios de Emergencias y Protección Civil cuentan con
protocolos adecuados y capacidad de respuesta suficiente. No obstante, insiste
en que el reto pendiente es mejorar la información,
concienciación y formación de la población, para que la
ciudadanía sepa cómo reaccionar ante una situación de riesgo sísmico.











Comentarios
Publicar un comentario