La reintroducción de la lechuza común avanza en València con los primeros nacimientos en Bioparc
El programa, desarrollado junto a la Generalitat, busca recuperar esta especie catalogada como vulnerable en la Comunitat Valenciana.
El Bioparc Valencia ha anunciado el nacimiento de los primeros polluelos de
lechuza común (Tyto alba) dentro del programa de conservación impulsado
para reintroducir esta especie en el área periurbana de Valencia. La iniciativa
se enmarca en el convenio suscrito con la Generalitat para la recuperación de
la fauna autóctona de la Comunitat Valenciana.
El parque habilitó instalaciones específicas para albergar hasta cinco
parejas reproductoras, iniciando un proceso de cría controlada bajo cuidado
humano. Las parejas han realizado las puestas y los huevos han comenzado ya a
eclosionar, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Vida
Silvestre.
Cría controlada sin
impronta humana
Desde el parque han subrayado que uno de los aspectos clave del programa es
evitar la impronta humana en los ejemplares, requisito fundamental para su
futura reintroducción en libertad. Para ello, el seguimiento del proceso se
realiza mediante cámaras instaladas en cada uno de los habitáculos, lo que
permite supervisar el estado de los nidos y el comportamiento de los
progenitores sin interferencias.
El equipo técnico ha confirmado que las parejas están atendiendo
correctamente las puestas y alimentando a los polluelos, mientras que el
contacto directo con el personal se limita exclusivamente a intervenciones
veterinarias cuando resulta imprescindible.
Especie vulnerable en
la Comunitat Valenciana
La lechuza común está catalogada como “vulnerable” a la extinción en el
Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada. El objetivo final del
programa es liberar ejemplares en zonas periurbanas del entorno de Valencia
para favorecer la recuperación de sus poblaciones naturales.
El proyecto se desarrolla en el marco del convenio entre la Fundación
Bioparc y la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y
Recuperación, con el fin de fortalecer la biodiversidad y restaurar el
equilibrio ecológico.
Desde Bioparc recuerdan que la lechuza cumple una función esencial en el
control de plagas, ya que un solo ejemplar puede capturar alrededor de 1.000
roedores al año. Una pareja con una cría podría consumir cerca de 3.000
roedores anuales, lo que la convierte en un aliado natural clave en entornos
agrícolas y periurbanos.
Con este nacimiento, el programa de conservación da un paso decisivo hacia
la recuperación de una especie emblemática de la fauna valenciana.
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