La mimosa florece en la Comunitat y aumenta el riesgo ambiental

Expertos advierten de que la proliferación de esta especie invasora, ya en plena floración, reduce la biodiversidad y eleva el riesgo de incendios en montes valencianos.

La floración de la mimosa, también conocida como acacia australiana, ya es visible en distintos puntos de la Comunitat Valenciana, donde su expansión preocupa por el impacto ambiental y el aumento del riesgo de incendios forestales. La especie está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y su presencia se ha consolidado en áreas del litoral y del interior valenciano.

Una invasora cada vez más extendida en territorio valenciano

Las mimosas han comenzado a teñir de amarillo cunetas, parcelas abandonadas y zonas forestales, especialmente en áreas periurbanas y espacios degradados. Su introducción en España fue ornamental, pero su rápida capacidad de expansión la ha convertido en una de las especies exóticas más problemáticas.

En la Comunitat Valenciana, su presencia está documentada en diferentes comarcas de Valencia y Castellón, donde se adapta con facilidad a suelos pobres y ambientes alterados. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, estas acacias impiden la regeneración de la vegetación natural, generan comunidades florísticas empobrecidas y desplazan a especies autóctonas mediante sombra intensa y compuestos alelopáticos que dificultan el crecimiento de otras plantas.

Más riesgo de incendios y menos capacidad de absorción de carbono

Un reciente estudio internacional publicado en la revista Nature Plants, con participación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), concluye que la expansión de especies exóticas y la desaparición de árboles nativos están homogeneizando los bosques a escala global.

La investigación, que ha analizado más de 31.000 especies de árboles, alerta de que esta pérdida de diversidad incrementa la vulnerabilidad frente al fuego y reduce la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono. Las especies invasoras como la mimosa presentan crecimiento rápido y rebrote tras incendios, lo que les permite colonizar rápidamente el terreno quemado y dificultar la recuperación de especies autóctonas de crecimiento lento.

En un territorio como el valenciano, donde los veranos son cada vez más secos y calurosos, esta circunstancia añade un factor de riesgo adicional en la gestión forestal.

Gestión y control en la Comunitat

La normativa estatal prohíbe la posesión, transporte, tráfico y comercio de especies incluidas en el catálogo de invasoras, lo que implica que no se pueden plantar ni reproducir nuevas mimosas. No obstante, su erradicación resulta compleja debido a su persistente banco de semillas, que puede permanecer viable durante años, y a su capacidad de rebrote tras incendios o talas.

Los expertos insisten en la necesidad de una gestión activa de los ecosistemas, combinando la eliminación progresiva de ejemplares invasores con la restauración mediante especies autóctonas adaptadas al clima mediterráneo.

Desde el ámbito científico se subraya que preservar la diversidad funcional de los bosques valencianos es clave para reforzar su resiliencia frente al cambio climático y reducir el riesgo de grandes incendios. La protección de especies nativas de crecimiento lento y alto valor ecológico se considera una prioridad para evitar que el paisaje forestal quede dominado por masas homogéneas más vulnerables al fuego.

Con la llegada de la floración, el debate sobre la presencia de la mimosa vuelve a situarse en primer plano en la Comunitat Valenciana, donde su control se plantea como un reto ambiental de primer orden.

 

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