Activistas de Greenpeace cortan el acceso a la central de Cofrentes para pedir su cierre

Exigen que no se renueve la licencia que permite la actividad al menos hasta 2030

Activistas de Greenpeace se han encadenado esta mañana en el acceso a la central nuclear de Cofrentes con el propósito de cerrarla impidiendo su acceso. Con un bidón, cadenas y tres pancartas con el lema “Cierre Nuclear: No más Fukushimas”; pidiendo que se paralice la renovación de la licencia de la central, prevista para el próximo 20 de marzo.

“Hoy no es un día cualquiera: el mismo 11 de marzo de 2011, hace ya 10 años, una veintena de activistas de Greenpeace entraron en la central nuclear de Cofrentes y escalaron a uno de sus reactores”, han explicado desde la agrupación medioambiental. “En esa acción pintaron en la torre de refrigeración el mensaje “Peligro Nuclear” para exigir que no se renovara la licencia para que siguiese operando. Mientras esto sucedía, en Japón, la Central nuclear de Fukushima pasaba a la historia por sufrir el peor desastre nuclear desde Chernóbil en 1986”

“Después de una década, volvemos al lugar de los hechos para exigir, una vez más, que no se renueve la licencia de Cofrentes porque si algo hemos aprendido en este tiempo, es que que las nucleares son instalaciones envejecidas y que no las necesitamos para mantener la seguridad del suministro; y por lo tanto, no debemos renovar sus licencias sin, además, la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones (algo que sí se pide para cualquier pequeña instalación energética y renovable)”

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